viernes, 4 de septiembre de 2015

La susceptibilidad de lo público y los efectos del primer paso al socialismo.

Según informó el diario El Mercurio el día lunes 31 de agosto de 2015 (en el cuerpo B, página 6) ¨el 25,4 % de las exportaciones nacionales van directo al país asiático (China)…¨ y ¨Actualmente el 77,1 % de las exportaciones de Chile hacia China son cobre. Y un freno en la economía asiática supondrá un menor consumo de éste mineral…¨, a esto se le suma la declaración prestada por Nelson Pizarro, presidente ejecutivo de Codelco al mismo diario y publicada dos días después (Martes 01 de septiembre de éste año, en cuerpo B página 2): ¨con un precio del cobre de menos de US$ 2,3 por libra, la minera dejaría de entregar aportes al fisco, y advirtió que el 2016 será peor que éste año, aunque agregó que la estatal puede aguantar un ciclo de bajas cotizaciones hasta 2017¨. Ahora bien, adecuándonos a éste contexto de una actual baja en el precio del cobre y además una caída en las bolsas de las principales economías que adquieren el cobre chileno como principal materia prima proveniente de nuestro país (siendo un mercado de suma importancia para el ingreso nacional) podemos proyectar una situación en caso de que el gobierno izquierdista de Bachelet logre completar su objetivo de instaurar un modelo económico socialista que se base en la participación excesiva del Estado, haciendo públicos la mayoría de los bienes y servicios para costear sus derechos sociales inventados  (e introducidos en la población como la única solución a sus problemas) que convierten el período en un sistema muy rentable políticamente por la atracción de votos y que a su vez, obviamente, culmina con aquel sistema que otorga la participación a los privados y con ésta la participación a través del mérito, el trabajo y el esfuerzo de cualquier persona que quiera desenvolverse en el área que desee, atentando a fin de cuentas en contra de  sus libertades personales.

Con la información citada a partir del diario El Mercurio con que comenzó éste comentario, cualquier persona y en especial los izquierdistas podrían sostener que es la evidencia inequívoca de la falencia de un sistema de mercado libre que refleja la dependencia de Chile con respecto al mercado extranjero, por lo cual es una razón más para atacarlo. Lo cierto es que la cuestión se debe analizar con cuidado y alejarse de consignas fanáticas del siglo pasado. La izquierda ¨progresista¨ que gobierna en Chile hoy en día, como ya he dicho, ha comenzado a instaurar en el país como modelo a seguir el estado benefactor, ese que ha quebrado en un pasado a Suecia (como plantea Mauricio Rojas en su libro ¨Suecia, el otro modelo¨) y actualmente a países como Grecia, España, Argentina, Brasil, y muchos otros; sistema en el cual bajo el lema de igualdad o justicias sociales es el propio Estado el que establece un rol interventor de sí mismo en todas las materias. Esto comienza con legislaciones absurdas que aumentan los impuestos y atentan contra el empleador, excusándose en que se debe obtener una determinada recaudación inalcanzable actualmente para costear los derechos sociales, así como también excusándose en los nuevos derechos de los trabajadores fortaleciendo enérgica y excesivamente a los sindicatos, de manera que se concreta el primer paso: el desincentivo de la inversión y de la actividad privada en el país, para seguir con el deber de desprivatizar empresas y sectores productivos por la fuerza y de esta manera, crear una imagen de cierta ¨responsabilidad social¨por parte del Estado, el cual se autoproclama como solución al aumentar sustancialmente el gasto público en dichos bienes y servicios a fin de crear un sistema socialista en que sólo reine lo público, el cual sería pagado por el bolsillo de cada uno de los chilenos y lo que se logre obtener de mercados internacionales (porque por muy anti-mercado que sean jamás  desaprovecharían las bondades del capitalismo a escala global), así entonces se elimina al privado y con esto la libertad de elección de las personas para producir y/o adquirir algún servicio o bien por méritos y fines propios en pos de generar igualdad, es decir, que todos estemos en el mismo sistema: el público, como diría Kaiser, aquel sistema en que el Estado en su rol interventor determine el techo y el piso de lo que cada quien debe recibir y por ende lo que es realmente justo para cada uno, siendo un sistema igualitario - pero hacia abajo- y por ende, que no fomenta el progreso, sino que lo estanca. La pregunta es,  ¿cuánto duraría aquel sistema? una gran mujer y estadista inglesa, Margaret Thatcher dijo una vez: ¨el socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás¨.  Así, adecuando ésta célebre frase en un contexto macroeconómico y poniéndonos en el caso de que ésta desprivatización empresarial tuviera lugar en Chile (y en un futuro no muy lejano, como le sucedió a Venezuela en quince años aproximadamente) tenemos indudablemente que el principal sueldo de Chile (la minería) seguiría siendo susceptible a los mercados internacionales (porque el cobre no se produciría para venderlo en Chile), y poniéndonos en que ocurra una situación económica mundial como la que se vive en éstos días, Codelco entonces se entendería como la estatal, única y principal empresa del cobre, concentrando empleos en el sector público y aumentando el gasto por parte del Estado para la repartición de los sueldos que éste estime justos a pagar a sus empleados en pos de alcanzar la equidad o igualdad, sin embargo, frente a crisis extranjeras la situación sólo se paralizaría, de manera de que Codelco no sólo no obtendría ganancias, sino por el contrario, lo único que obtendría serían pérdidas, debiendo costear toda la producción para recibir sólo una fracción de lo invertido en ello, así dicha estatal que concentraba todos los empleos relacionados con la minería comenzaría con un plan de reducción de costos y adivinen por donde se comenzaría: los trabajadores, aquellos que tanto defendía el estado benefactor ahora se convertirían en cesantes del Estado sin opción de buscar empleo en una minera privada.

Ahora bien, volviendo a un escenario actual sabemos que Chile, como país productor de materias primas (no tan sólo provenientes de la minería, sino también del sistema agropecuario, forestal, acuícola, etc.) necesita exportar e introducirse en mercados extranjeros no sólo para vender, sino también para dar a conocer al mundo sus productos y potenciales para crearlos, logrando en cierto modo incentivar la atracción de mercados extranjeros, fomentando la inversión y con esto el hecho de ampliar el mercado interno en el país, mejorando la oferta y con ésta la capacidad para elegir de las personas, es decir, sus libertades individuales.   

Pero para el gobierno que encabeza la comandante Claudia (ex nombre utilizado por Bachelet mientras era miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez entre 1986 - 1988), la enorme misión de la destrucción del sistema liberal, y hacer de Chile una nueva Argentina e incluso un nuevo Venezuela, es más importante que propiciar el progreso y las libertades individuales. La actual izquierda chilena tiene su reforma tributaria como un método de financiamiento de los derechos sociales inventados y prometidos para atraer simpatizantes, reforma que con el pasar de éste corto período de tiempo ha evidenciado ser un rotundo fracaso al atentar directamente sobre la inversión y el empleo y aumentar sostenidamente en el tiempo la inflación, algo que muchísimas personas ligadas al mundo comercial (tanto de centro-izquierda como de centro-derecha y derecha) dijeron, así como también ésta falta de inversión ha colaborado la depreciación internacional de la moneda nacional frente al dólar (otra coincidencia con los países de Latinoamérica gobernados por la izquierda). Aquella depreciación del peso chileno frente a las demás monedas internacionales pocas veces alcanzó niveles tan bajos como los que se obtuvieron bajo el mandato del ex presidente Sebastián Piñera, esto entre otras causas, por la calidad de las políticas económicas implementadas. Y siendo objetivo para plantear ésta tesis de que la reforma tributaria ha sido un rotundo fracaso se debe tener en cuenta el hecho de que se han comenzado a apreciar cada vez más fuerte los efectos de una reforma (la cual todavía ni siquiera opera), comenzando con desincentivar la inversión y participación privada (el primer paso).  Se consideró entonces en un inicio de la reforma, un crecimiento anual para 2015 de 3,6 % para estimar el presupuesto, pero basta con realizar unas cuantas revisiones de los futuros escenarios económicos que se ha ido planteando el propio gobierno a lo largo del año y a través del Ministerio de Hacienda y los informes políticos monetarios que realiza el Banco Central, en éste caso, separados por  seis y tres meses:

15 de Diciembre de 2014: Banco Central proyectó un crecimiento de 1,7% para la economía chilena en el año 2014 y de entre 2,5 y 3,5% para el 2015[1].
03 de Junio de 2015: Banco central reduce estimación del PIB para 2015 desde el rango 2,5 - 3,5% anticipado en el informe anterior hasta 2,25 - 3,25%.[2]
01 de Septiembre de 2015: La estimación del Ministerio de Hacienda con respecto al crecimiento económico para 2015 será de 2,2 % [3].

A pesar de las cifras, esto no lo es todo, ya que, luego de entregar la última proyección de crecimiento económico para el país (citada arriba), el ministro de hacienda, Rodrigo Valdés, reiteró la ¨necesidad de endeudamiento en el extranjero el próximo año para ir cerrando el déficit y compensar los menores ingresos proporcionados por el metal rojo. Una posibilidad de mantener –o incluso aumentar- el límite de deuda que autoriza el Congreso en el trámite de la Ley de Presupuestos y que este año llegó a US$ 8 mil millones…[4]¨ y con respecto a este tema también ¨…la autoridad expresó ayer que no debemos sobre-reaccionar a las noticias de afuera y afirmó que el Presupuesto tendrá un sello ciudadano. Los enfoques estarán en salud, educación, seguridad pública y empleo, según detalló el ministro de la Segegob, Marcelo Díaz[5] ¨. Así, a través del Ministerio de Hacienda y la Secretaria General de Gobierno la izquierda ¨progresista¨ cataloga de útil el endeudamiento del país para apalear una crisis que ellos mismos comenzaron a través de sus reformas que tienen como objetivo destruir el sistema liberal que tanto progreso le dio a Chile, principalmente la laboral y tributaria. En vez de reconocer y aprender de los errores y desechar dichas reformas para generar un clima estable económicamente que permita un verdadero y real progreso para el país, siguen adelante, improvisando cada reforma a como de lugar para hacer rentable políticamente el período, improvisación que es generada bajo la consigna de la igualdad y derechos sociales inventados por la izquierda utópica, igualdad y derechos sociales que como fines nobles justifican cualquier medio, igualdad y derechos sociales que se pretenden costear con dinero que no existe ni existirá mientras el Gobierno no ceda. Con éstas reformas ni siquiera accionadas todavía, el estado benefactor en Chile, el populismo y el socialismo ya no simplemente desaparecerá cuando se les acaba el dinero a los demás, sino cuando los medios extranjeros ya no quieran prestar más, o los chilenos tomemos conciencia de la situación para impedirla antes de llegar a ser por completo uno de los tantos países latinoamericanos que se hundió confiando en el falso progresismo de la izquierda.



[1] http://www.senado.cl/banco-central-proyecto-un-crecimiento-de-1-7-para-la-economia-chilena-en-el-ano-2014-y-de-entre-2-5-y-3-5-para-el-2015/prontus_senado/2014-12-15/102732.html
[2] Informe de Política Monetaria del Banco Central de Chile (IPoM) Junio 2015, página 21. 
file:///C:/Documents%20and%20Settings/z/Mis%20documentos/Downloads/ipm062015.pdf 
[3] Diario El Mercurio, B7, martes 01 de septiembre de 2015
[4] Diario El Mercurio, B7, martes 01 de septiembre de 2015
[5] Diario El Mercurio, B7, martes 01 de septiembre de 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario